lunes, 13 de abril de 2015

Renunciar a las rotaciones

La temporada europea consiste en un promedio de 50 partidos por equipo. Los jugadores necesitan llegar frescos al tramo decisivo de cada campaña y para ello, el entrenador debe dosificar esfuerzos.


"El equipo está fresco. Descansar por descansar no tiene sentido." Esas fueron las palabras de un eufórico Ancelotti tras ver a su equipo aplastar al Granada en el Santiago Bernabéu por 9 a 1. Es de saber, que el Madrid venía mermado desde principios de año por diversas lesiones de sus jugadores fundamentales. Todo esto vino gracias a la seguidilla de partidos que disputaron los blancos sin descanso alguno. Ahí comenzaron a lesionarse los que disputaban la mayoría de minutos. El que más tiempo tardó en recuperarse fue Luka Modric, En los casi cuatro meses que el croata estuvo alejado de los terrenos de juego, los merengues perdieron el nivel de juego (incluyendo el repaso al Barcelona) que venían mostrando hasta antes de disputarse el Mundial de Clubes, fueron eliminados en cuartos de final de Copa del Rey por el incansable Atleti de Simeone, se perdió la ventaja con el Barcelona en La Liga, campeonato en el que marchan segundos en la tabla de colocaciones, y se rozó la debacle en casa contra el Schalke 04 en octavos de final de la Champions League.

Pero esto no es nuevo, es un tema que lleva años en los debates de fútbol. Forma parte de este deporte: el rotar o no. Muchos entrenadores pierden la razón al no darle el descanso debido a sus jugadores cuando se disputa un encuentro cada tres o cuatro días. El cuerpo humano necesita parar tras el cansancio acumulado, tanto físico como psicológico. Caprichos como los de fundamentar y refugiarse en la excesiva participación de un jugador por el hecho de haber costado un dineral es tan ridículo como increíble. Alguien entienda, por favor, que los cracks son humanos.

Las rotaciones también sirven para que todos los jugadores se sientan importantes. Siempre hay alguien que se siente imprescindible en los planes del técnico, piensa que asume un rol de protagonismo distinto al de los demás y tal vez es cierto; no obstante, hay otro (u otros) que anda resignado por el ostracismo, ya que el estratega, encargado de usar de forma adecuada los recursos del equipo, no sabe gestionar su plantilla. Saber qué minutos debe disputar cada jugador forma parte de la cultura y trabajo del entrenador. Un ejemplo claro es el Madrid de Pellegrini: el ingeniero no repitió once en dos partidos seguidos hasta la segunda mitad de la temporada. Pero tuvo la mala suerte de tener a su estrella, Cristiano Ronaldo, dos meses fuera. Aun así, terminó segundo el liga con 96 puntos.

Muchos equipos tiran sus temporadas a la basura gracias a la pésima distribución de minutos. Técnicos que le encomiendan todo el trabajo a ciertas piezas sin otorgarle descanso alguno. Quieren que lo jueguen todo, hasta el último y más absurdo minuto de descuento frente al colista con el marcador 5-0 en el electrónico. Balón frontal al delantero, le gana la posición al defensor y siente el pinchazo: fuera un mes. Varios llegan sin gasolina a abril. Hay jugadores que sienten todo el esfuerzo recién en la siguiente temporada, como Koke. Ancelotti sabe de primera mano las consecuencias. Mourinho no aprende la lección con su Chelsea. Pero al final todas son decisiones del entrenador.

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